
En este punto se me ocurre: dividir por la mitad cada plano de giro de la figura 1 (A) o reposicionar inicialmente la curva de la yema a una longitud mayor del foco de la parábola y llegar al caso anterior (B) o combinar a la inversa la dos mitades resultantes (C). Si vuelvo a girar las opciones B y C, obtengo las figuras 2 y 3 respectivamente. Me decanto por la figura 3, creo que el espacio interior cortado desigualmente por el haz de planos, proporciona una tensión que complementa magníficamente la regularidad tan cerrada del exterior.